lunes, 18 de julio de 2011

Ayer día 17 de Julio fue un día muy intenso y duro, todo empezó por la mañana, nos levantamos muy temprano (6:00 de la mañana) ya que debíamos hacer la misa del domingo y prepararnos para ir a la cocha nada mas acabarla. Empezamos la misa y nos conciendiamos de que todo se acababa y de que debíamos abandonar Santiago después de semana y media y de muchas experiencias vividas. P. Emili hizo la despedida final delante de los congregados en misa y agradecimos cordialmente a todos aquellos que nos habían acompañado a lo largo de las vacaciones recreativas, aunque no pudimos despedirnos de todos los que hubiésemos querido ya que debíamos marchar antes de lo previsto y eso hizo que a todos nos quedara un mal sabor de boca.
Despedida en la misa de las 6:30

Después de misa cargamos todas las maletas en el autobús que nos llevaría a la cocha y nos despedimos de Santiago, pensando en un hasta luego y no en un adiós.

El viaje hasta la cocha fue muy entretenido ya que la gente que nos acompañaba estava muy animada y cantaron canciones e hicieron que la despedida fuera menos amarga.
Al final llegamos a la cocha y descubrimos un lugar nuevo bastante curioso, tenia todo lleno de agua que parecía que estaba inundado pero todo se había construido pensando en esa agua haciendo pasarelas de madera para poder acceder a los restaurantes y tiendas lo cual le daba un toque muy agradable, a parte de eso había un canal que cruzaba el pueblo y que nos llevaba hasta la laguna de la cocha, todo esto recordaba un poco a Venecia ya que todo el canal estaba rodeado de lanchas que nos llevaban hasta una islita que había en medio de la laguna llamada la Carota.
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La cocha


Después de curiosear un poco por las tiendas subimos a unas lanchas y fuimos hasta la isla donde se encontraba un sendero protegido como paraje natural el cual llevaba hasta un mirador desde donde se veía toda la cocha.
A la vuelta de la Carota hicimos las compras para la familia y fuimos a comer la especialidad de la cocha (la trucha) que todo hay que decirlo estaba muy buena.
Ya bien almorzados subimos al autocar que nos llevaría hasta el Encano donde después de una cariñosa despedida con todos los que nos habían acompañado a la cocha cogimos el taxi que nos llevaría hasta Pasto, ahora si que todo había acabado...
En Pasto fuimos al convento donde nos acogieron muy hospitalariamente la madre superiora y las hermanas del convento.
Después de acomodarnos en el convento y dejar a buen recaudo todas las maletas fuimos a buscar un centro comercial para conectarnos, pasar la tarde y cenar, pero resulto ser bastante pequeño y después de verlo todo fuimos a dar una vuelta por Pasto a hacer tiempo para la cena, durante este paseo visitamos la iglesia de los Capuchinos y después del paseo cenamos unos ricos bocatas y hamburguesas que se echaban de menos.
Para finalizar el día nos recogimos en el convento a la temprana hora de las 8 horas en la cual se hizo el toque de queda en el convento y no tuvimos mas remedio que irnos a dormir.

Próximo destino: Medellín.


Crónica escrita por,
Uriel.

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