miércoles, 20 de julio de 2011

18 de Julio, día para recordar...

18 de Julio amaneció con un día espléndido todo perfecto para poder salir de Pasto con tranquilidad.

Nos levantamos a las 7 para poder ir a desayunar a las 7 y media con las hermanas del convento, el desayuno fue completo con tortilla francesa, arroz y panecillos dulces para untar o poner embutido en su interior. Una vez desayunados, nos preparamos para poner las incontables maletas que llevamos en el interior de una camioneta enorme de la hermana, una vez hecho el tetris de las maletas, nos dirigimos hacia el Aeropuerto de Pasto cuyo trayecto era de una hora aproximadamente, quizás un poco menos.

Despedidas con la hermana, Germán y Padre Justo

Al llegar al Aeropuerto de Pasto, nos encontramos con un gran inconveniente, EL ADELANTO DEL AVIÓN SIN PREVIO AVISO AL VIAJANTE, es decir, tuvimos que hablar con con una señorita muy amable que tuvo la suficiente paciencia como para hacernos el favor de al menos salir a la 1 y media del mediodía hacia Bogotá. El vuelo además tuvo su peculiaridad, no era un avión normal, sinó de hélices, es decir, un avión muy pequeño que sufre las grandísimas turbulencias que padecimos, sobretodo en el despego donde el avión se desestabilizó y que en el interior del avión se escuchó más de un chillido pensando..."Nos estrellamos fijo"... pero el vuelo fue sin ningún problema aparte de las innumerables turbulencias, a su destino. El problema, que se resolvió sin ningún contratiempo, fue que tuvimos que cambiar también el vuelo hacia Medellín, así que llegamos a dicho destino a las 7 de la tarde, dado que del Aeropuerto de Medellín hay un gran trayecto de casi dos horas.

Avión de hélices

Nada más llegar al seminario de Medellín, nos acomodamos en nuestras habitaciones, nos presentamos a los seminaristas que conviven con nosotros, cenamos y fuimos a dormir.

Crónica de Xavi.

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