Despedidas con la hermana, Germán y Padre Justo
Al llegar al Aeropuerto de Pasto, nos encontramos con un gran inconveniente, EL ADELANTO DEL AVIÓN SIN PREVIO AVISO AL VIAJANTE, es decir, tuvimos que hablar con con una señorita muy amable que tuvo la suficiente paciencia como para hacernos el favor de al menos salir a la 1 y media del mediodía hacia Bogotá. El vuelo además tuvo su peculiaridad, no era un avión normal, sinó de hélices, es decir, un avión muy pequeño que sufre las grandísimas turbulencias que padecimos, sobretodo en el despego donde el avión se desestabilizó y que en el interior del avión se escuchó más de un chillido pensando..."Nos estrellamos fijo"... pero el vuelo fue sin ningún problema aparte de las innumerables turbulencias, a su destino. El problema, que se resolvió sin ningún contratiempo, fue que tuvimos que cambiar también el vuelo hacia Medellín, así que llegamos a dicho destino a las 7 de la tarde, dado que del Aeropuerto de Medellín hay un gran trayecto de casi dos horas.
Nada más llegar al seminario de Medellín, nos acomodamos en nuestras habitaciones, nos presentamos a los seminaristas que conviven con nosotros, cenamos y fuimos a dormir.
Crónica de Xavi.
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